Japamala

japamala

Cuando se recitan mantras, es importante registrar el número de repeticiones, para lo que se utiliza un rosario (MÂLÂ). El rosario se llama normalmente AKSHA—MÂLÂ que corresponde al VARNA—MÂLÂ o “la guirnalda de letras” del idioma sánscrito. AKSHA, en sánscrito, significa “ojo”, pero en este contexto se refiere a las letras A y KSHA, que vienen a ser equivalentes a las letras griegas alfa y omega. Así el rosario (de cincuenta cuentas) representa el alfabeto entero.

Las cuentas pueden hacerse de sándalo, cristal, conchas, coral, o en la mayoría de los casos de rudrâksha (el ojo de Rudra) que es la multifacética semilla del sagrado árbol azul de Shiva.

También se conoce con el nombre de JAPAMALA (japa=repetición; mala=circulo) y tiene una antigüedad de 6.000 años.

Los rosarios pueden consistir en 15, , 21, 24, 27, 30, 50 ó 108 cuentas, más “la cuenta maestra” (generalmente más grande), que representa nuestro gurú o la Montaña MERU, símbolo del canal central. El cordón que une las cuentas simboliza el hilo de la vida. La Cuenta del Gurú es agregada como un recordatorio de la devoción sagrada al Maestro o Gurú.

El 108

Desde la antigüedad, en la India, el número 108 se considera sagrado y afortunado. Aunque podemos encontrar diversas interpretaciones de este simbólico número, probablemente la explicación mas correcta sea la astronómica. En la era védica, los sabios eran conscientes de que la distancia promedio de la luna y también del sol a la tierra era 108 veces sus diámetros respectivos. Las 12 casas astrológicas, multiplicadas por los 9 planetas en nuestro sistema solar, dan como resultado 108.

En el hinduismo se habla de un lenguaje secreto que era utilizado, en Oriente, por diversas corrientes religiosas, para proteger el conocimiento de los no iniciados. Según este lenguaje el número 108 tiene que ver con lo siguiente:

“No existe diferencia entre Aquello (Dios) y el Ser” o “No hay diferencia entre Brahm y Jiva (el Ser-el Hombre)”.

Si sumamos los números que forman el 108, obtenemos el número 9 (1+0+8=9)

El número 9 es considerado Sagrado por el Hinduismo, representa a Brahm, Dios. Se considera que es un número inmutable, indestructible, ya que al multiplicarlo por cualquier cantidad, la suma de los números que forman el resultado, siempre será 9.

(Ej: 9×5=45 luego 4+5=9; 137×9=1233 luego 1+2+3+3=9)

Además,108, es el resultado de multiplicar 12×9=108.

El 12 (doce) es el número de Adityas, las luminarias que revelan el mundo objetivo. Son los símbolos del aspecto Sakara (del mundo de nombres y formas, de la multiplicidad, de la aparente variedad, de las fugaces imágenes).

  • El 1 (Uno): representa a lo Supremo, Brahm, Dios. Lo que es UNO y no tiene semejante posible.
  • El 0 (Cero): representa la ausencia de diferencia entre el 1 (macrocosmos o personalización del Universo) y el 8 (microcosmos, universalización de la persona, el ser encarnado o Jiva).
  • El 8 (Ocho): es el resultado de sumar 5+3=8

5 (cinco) son los Tattva o elementos (éter, fuego, agua, tierra y aire) presentes en la manifestación biológica del ser (Jiva).

3 (tres) son las funciones de Manas (la mente, el cerebro):

  • Ahankara: sensación de Yo, personalidad del ser encarnado.
  • Chitta: los registros que se producen en la mente.
  • Buddhi: capacidad intelectual de discernir, de elegir.

El número 3 (tres) se considera Sagrado en India, ya que además de las tres funciones del cerebro representativas del ser humano, son Tres las Deidades que forman la Trimurti o Trinidad Hindú (Sri Brahma, Shiva, Sri Vishnu); tres son los aspectos que caracterizan a toda sustancia de la Creación o cualidades de la naturaleza (triguna): Satva, Rajas, Tamas.

En base a lo anterior, podemos traducir el 108 por: BRAHM (Dios)—NO TIENE DIFERENCIA CON EL—SER (1) (0) (8). Esto significa que no hay diferencia entre el Macrocosmos (Dios) y el Microcosmos (El Ser), entre Brahm y Jiva.

Además, 108 son los Nombres del Señor; 108 son las Upanishad (escrituras sagradas, en sánscrito, de los Veda de carácter filosófico).

COMO UTILIZAR EL MALA

El japamala se sujeta con la mano derecha y se situa sobre la rodilla derecha, incluso los zurdos. La mano izquierda se apoya de forma relajada, con un mudra, sobre la rodilla izquierda. Los ojos se mantienen cerrados, para favorecer la interiorización y evitar los estímulos visuales.

Comenzamos por la primera cuenta, después de la cuenta maestra. Recitamos el mantra completo y pasamos a la siguiente cuenta. Repetimos la operación hasta completar una vuelta del mala, justo antes de llegar a la cuenta maestra.

Como muestra de devoción y respeto, la cuenta maestra nunca debe ser pasada por los dedos pues sería atravesar un lugar sagrado. Cuando hemos dado una vuelta completa y llegamos a la Montaña de Meru, recordamos que estamos haciendo una práctica sagrada y volvemos hacia atrás para hacer una nueva vuelta.

El mala es un objeto devocional y debe ser usado con respeto. Lo guardaremos en nuestro altar personal o dentro de un paño o “bolsita” destinada a su descanso.

No se debe dejar la práctica de repetición (JAPA) del mantra, hasta completar el círculo (MALA), como acto de respeto y unión con el mismo.